A veces, la vida duele tanto que no hay palabras para ponerle nombre.
Seis meses de días innombrables; se difuminan unos entre otros como arte abstracta: camino detenidamente por el museo de mis obras y no dejo de sentir esta congoja de vivir entre arranques de rabia y desconsuelo perpetuo.
Estoy cansada de arrastrarme por días interminables pintados en escala de gris. De no querer salir de mi cama. De vivir atrapada en el bucle infinito de desolación que inspira el saberme tan sedienta de ti.
Silencio.
Polvo.
[Y mi puta esperanza.]
Ana me identifico mucho con tus letras. 'A veces, la vida duele tanto que no hay palabras para ponerle nombre." Tan cierto que me quedo pensando cuanto duele la soledad. Te invito a visitar mi blog donde comparto cuanto me a dolido la soledad. http://marylinlagata.blogspot.com/
ReplyDelete