Veo a los minutos suicidarse
uno después del otro;
no puedo dejar de preguntarme
si acaso sientes
incluso una pizca de mi dolor.
Sueños heridos de muerte;
la magia se derramó por el desagüe.
Soy mi propia persona.
Soy mi propia persona.
Soy mi propia persona.
No pasa nada.
El espejo todavía está empañado;
no puedo ver a dónde voy.
Agujeros negros debajo de mi cama.
Mis crayones, mis acuarelas,
mi escape; todo se lo ha llevado lejos.
Quiero dejarte ir.
Quiero dejarte ir.
Dios, quiero desesperadamente dejarte ir.
Cierro mis ojos,
ahí estas,
devolviendome la mirada.
La vida en constante repetición.
Veo a los minutos suicidarse
uno después del otro;
no puedo dejar de preguntarme
si acaso sientes
incluso una pizca de mi dolor.
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