No tengo arrepentimientos.
Pero me descubro
a menudo marchita,
gritando sin rumbo
hacia el cielo;
Mendigandole
para que se guarde
todos estos recuerdos
y sueños
que has triturado
en confeti diminuto.
Suplicando
por cuidados paliativos,
para poder vivir
lo que queda
de mi viaje
sin esto
sentimiento vacio
en mi pecho;
sabiendo que
mi corazón
ha dejado mi cuerpo,
en un esfuerzo
por honrar una promesa
que no tuviste absolutamente
ningún problema
en doblarla
y olvidarla
en ese vieja
chaqueta de invierno.
No comments:
Post a Comment