Estos días no he sabido escribir de nada más que de lo que me duele. Como si no hubiese nada más que este abismo inmenso que se alimenta y devora cada uno de mis sueños. De cómo se desangra mi corazón l e n t a m e n t e y sin piedad. De tus silencios absolutos. De los gritos mudos de mi alma aferrada con las uñas, romantizando memorias [¿o sueños?] hasta quedarme sin lágrimas. Pobre idiota, ¿cuándo vas a despertar?
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