¿En qué momento
me despegué tanto de la realidad?
De nuevo me descubro
navegando en el infierno de mis soledades;
mis ganas estan cansadas
mis ganas estan cansadas
y tienen llagas en las piernas;
lloran paredes que me aplastan;
el murmullo de unos labios
el murmullo de unos labios
que no pueden pedir,
enmudecidos en un profundo bosque
enmudecidos en un profundo bosque
donde solo sopla la nostalgia.
Estoy aquí sentada
explicándole a un espectro
que no quiero que se vaya,
que sufro de una angustia visceral,
que sufro de una angustia visceral,
que me estrangula la melancolía
de sentirme entre sus brazos,
sofocada entre palabras
sofocada entre palabras
que no logro enunciar;
cadenas que se arrastran;
el abismal miedo
a que se vayan borrado mis huellas,
y el caminar cabizbaja
recordando su voz.
Y sí, es su voz,
golpes sordos que exterminan mis neuronas,
que me obligan a navegar un mundo monocromático
condenada a convivir con su fantasma...
Aún existes.
[Me lo recuerdan
el eco de tus palabras,
tus vacíos, mis sueños...
y nuestra historia a medias.]
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