Maldigo mis ganas muertas
de escribirte en todas partes
y dibujarte entre líneas.
Aborrezco el agujero en el espejo,
los cuentos con finales tristes
y la sonrisa burlona del tiempo estático.
Detesto mis lágrimas desabridas,
mis miradas derrotadas
y mi sombra empolvada en un cajón.
Odio el vacío en el patio,
lo gris de unas manos muertas
y ese rompecabezas tendido en el suelo...
Condeno mi mundo enfermo de tanta ausencia,
los silencios ensordecedores
y una existencia despojada de magia.
Me declaro hambrienta de locura;
desprecio la quietud de lo mundano
cada vez que me caigo de tu órbita.
Y en cambio yo adoro que sientas todo eso...
ReplyDelete:P