Un ansia voraz se apodera de mí
hasta que ya no puedo formar palabras.
Piezas de una misma estrella que chocaron al azar.
Una mirada silenciosa, cómplice, metafísica.
Una sensación de desolación manchando las paredes;
Pintando un paisaje desolador.
Lo dicho y lo oculto
Grabado para siempre en mis huesos,
Buscando el estruendo de tu voz
Vibrando en cada una de mis grietas
Te dejé entrar sabiendo que sería viciosamente devorada.
Para permitir que mi cerebro tiemble de deseo
retorciéndome de maravilla por debajo;
Una tentadora adicción emulando un estado de trance:
El amor y sus lánguidas ondas.
te leo y sonrio
ReplyDeletesaludos desde el rio
Todo es efímero, verdad?
ReplyDeleteTodo, absolutamente todo...
Qué pena...
Besos.
Siempre se pueden repetir las jugadas, salir a hombros, dar la vuelta al ruedo con las dos orejas y el rabo.
DeleteUn beso, poeta.