te busco desesperadamente
en los cielos nocturnos;
no hay nada más que nubes grises
en el horizonte.
Oscuridad sin luna.
Tanto anhelo.
Reina la desesperanza.
La racionalidad se libera
y salta del balcón.
¿Cuánta nicotina se necesitará
para adormecer estos sentimientos de impotencia?
Todo lo que me queda
es una sobreabundancia
de silencios chirriantes
que continuamente
desgarran mi carne.
Un dúo implacable persiste
estrangulando el aire:
¿Cómo haces para simplemente apagar tu corazón?
¿Es que acaso todo fue una mentira?
Los dos versos finales son dos puñales.
ReplyDelete