Hace algunos días me topé con mi antigua mi libreta. Allí estaba escondida detrás de una caja de zapatos rosa, esperando por mi. Como era de esperarse, decifré y releí una y otra vez cada hoja repleta de mi, de ti, de ellos. Parecía un collage de sentimientos. Escudriñé. Les dí vuelta. Las exprimí. Y finalmente intenté exorcizarme.
Desde entonces me dedico a escribir ésto y lo otro, y en contadas ocasiones aquello, pero prometí que haría un esfuerzo por no escribir sobre ti; y no porque me arrepienta de una sóla letra, pues sigo creyendo que cuando uno ama hasta con los huesos, debe gritarlo, vivirlo, reírlo y llorarlo porque uno no está haciendo un favor, sólo está sacando por el cuerpo lo que ya no cabe dentro de él, sino porque estoy conciente que a los muertos hay que dejarlos descansar.
Así que de ahora en adelante,
sólo visitaré de vez en cuando el panteón,
con la esperanza de que algún día,
me atreva a acercarme a la tumba
de la persona a la que amé.
No comments:
Post a Comment